Hyperestesia en un perro

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Hyperestesia en un perro

HYPERESTESIA EN CANINO

Blacky es un perrito de raza Chihuahua, castrado y de 7 años de edad. Es muy querido y mimado por sus dueños, por lo que con frecuencia acostumbran acariciarlo profusamente.

Sin embargo, la última mañana que intentaron hacerlo, el pequeño perrito emitió unos estridentes alaridos, como si sintiera el más terrible de los dolores…

No tenían idea del origen de aquellos dolores tan intensos, pues no se había caído ni se había golpeado en forma alguna. En la Anamnesis o historia del paciente, tampoco mencionaron ningún otro síntoma adicional, como problemas para orinar o defecar. Tenía todas las vacunas y desparasitaciones al día. El único antecedente llamativo, era que le habían prescribo Triamcinolona para un problema de piel y esta droga puede tener muchos efectos colaterales…

Así que decidieron dejarlo tranquilo durante el día, con la esperanza de que tal vez se aliviaría al pasar de las horas. Pero al anochecer el perrito no mejoraba y prefirieron buscar asistencia profesional inmediata.

Como a veces sucede en estos casos, al tratar de mostrarme los síntomas el perrito no reaccionó para nada; lo tocaban y lo movían de un lado para otro, sin que mostrara el menor indicio de dolor, pero de pronto y al tocarlo ligeramente con la barbilla, empezó a quejarse como si tuviera el peor de los dolores posibles.

A la revisión clínica Blacky presentaba un ligero aumento de temperatura (39.1ºC), heces pastosas amarillentas y un grado moderado de congestión pulmonar.  Por más que le palpaba profundamente el abdomen, los huesos y las articulaciones, no lograba que el perrito reaccionara o mostrara dolor alguno…

Nos pareció evidente, entonces, que la causa de sus quejidos era neurológica y no un dolor verdadero; es decir que se trataba de una condición conocida en Medicina como Hyperestesia.

Para comprender esta afección, hay que entender que el dolor es un mecanismo de protección, que nos avisa cuando hay circunstancias que nos pueden causar daños. Si tocamos algo caliente el dolor nos obliga a retirar la mano de inmediato; o bien algo excesivamente frío, una compresión, una punzada, etc.

Pero no se supone que un ligero roce o caricia en nuestra piel, nos haga sentir dolor…A esa reacción excesiva ante estímulos no dañinos, es a lo se llama Hyperestesia.

Blacky no respondió al uso de analgésicos, pero mejoró rápidamente al suministrar un neuro-regenerador de la mielina (Citidin 5′-monofostato disódico); según los dueños el “dolor” le desapareció como por obra de magia en cosa de 30 minutos y la mejoría se mantuvo por todo el día siguiente, mostrando una ligera recaída en los siguientes 4 días. Esperábamos tener que repetir el medicamento, pero hasta el momento los dueños no lo han considerado necesario.

By | 2016-12-29T12:38:46+00:00 agosto 18th, 2015|Sin categoría|0 Comments